Consejos de la enfermera escolar: Cómo llevar la mochila escolar correctamente.

Cada mañana nuestros niños van al colegio cargados con su mochila. A la espalda o en un carrito, su material escolar, deportivo, almuerzo, etc. va con ellos.
Pero, ¿cómo llevar la mochila escolar correctamente?

¿Cómo llevar la mochila escolar correctamente?

Vayan al colegio en coche o andando, durante parte del trayecto todo el peso de la mochila recaerá sobre su espalda. Según un estudio llevado a cabo por el colegio de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid (CPFCM) realizado en alumnos de 6 a 8 años, el peso de una mochila escolar es muy superior al recomendado por los especialistas.

Estos recomiendan no superar nunca el 10% del peso corporal, tanto en niños como en adultos. Es decir, para un niño que pese 35 kilos, su mochila nunca debería pesar más de 3,5kg.

Sin embargo, la realidad en la mayoría de los encuestados es otra: el peso de la mochila supera los 5 kilos para niños que pesan unos 29 kilos de media. 

¿Qué consecuencias tiene este exceso de peso de las mochilas?

A priori, la primera consecuencia es fácilmente deducible: el dolor de espalda. En este estudio se revela que el 28% de los niños se han quejado en algún momento de dolor de espalda, y en parte, este dolor de espalda se debe a la carga excesiva de la mochila del colegio.
En la consulta de la enfermera escolar, se hace evidente esta estadística: el dolor de espalda o de cuello es uno de los motivos de queja de los alumnos. El peso de la mochila y una postura incorrecta durante el estudio o las horas de clase pasan factura.

Del mismo modo en las revisiones médicas rutinarias, tanto del pediatra, la enfermera, o del servicio de salud escolar, con frecuencia se detecta alguna anomalía en la alineación de la columna y ciertos problemas musculares que son consecuencia de malos hábitos posturales.
Es de especial importancia prevenir estos problemas antes del desarrollo físico definitivo.

Consejos para llevar bien la mochila del colegio

  • El peso de la mochila:

El primer punto es revisar el peso de la mochila del niño: ¿es adecuado? ¿Es necesario todo lo que lleva?
Un buen consejo es revisarla con ellos para que se hagan conscientes de lo que llevan: esto, además de aligerar el peso de la mochila, les ayudará a ser más ordenados.

En algunas ocasiones se llena la mochila con todos los libros “por si acaso”, “para que no se me olvide nada”, o por la “pereza” de pensar qué tengo que llevar y qué puedo dejar. Esta cuestión sucede de forma más frecuente en los adolescentes, cuya carga es muy superior al 10% de su peso.

Para organizar mejor la mochila es importante tener el horario a mano en casa, y antes de irse a dormir y preparar las cosas para el día siguiente o al finalizar los deberes o el estudio, repasar las tareas del día siguiente y preparar todo el material necesario.
En algunos colegios es posible dejar algo de peso en el aula, en una taquilla o casillero, evitando el traslado de material que no es necesario para ese día; o bien dejarlo en casa.

  • Características de la mochila escolar:

Debe tener un tamaño proporcionado a la espalda del niño, con cintas anchas y acolchadas que se acoplen bien a los hombros.
No debe ser más ancha que los hombros del niño, ni más grande que su torso.

Es recomendable que tenga diferentes compartimentos para repartir bien la carga.

Una cinta para poder abrocharla en la cintura y en el pecho hará que se reparta mejor el peso.

  • Cómo llevar bien la mochila.

Es importante llevar la mochila siempre de las dos asas y bien ajustada: Nunca debe superar las lumbares y debe ir ajustada en esta zona.

Las mochilas con carrito de ruedas son adecuadas siempre que el niño no tenga que subir escaleras, porque, en caso contrario, cargará con su peso en vilo forzando la postura de la espalda. También hay que tener en cuenta que en ocasiones en las escaleras del colegio transitan muchos niños a la vez, y se hace difícil manejar el carrito. En caso de llevarlo, es mejor empujarlo en lugar de tirar de él, y regular la altura del asa para que la espalda no vaya curvada.