¿Puedo dar Ibuprofeno a un alumno?

En los últimos meses la prensa ha resaltado la necesidad de presentar receta médica para comprar ibuprofeno y paracetamol en las farmacias.

¿Puedo dar un ibuprofeno a un alumno?

En los últimos meses la prensa ha resaltado la noticia relacionada con la necesidad de presentar receta médica para comprar ibuprofeno y paracetamol en las farmacias.

Tanto el Ministerio de Sanidad como los Colegios de Farmacéuticos han salido al paso resaltando que no se trata de ningún cambio reciente, ya que la normativa que regula la venta de este tipo de medicamentos entró en vigor en 2017 (Ley de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios)

Dar ibuprofeno y paracetamol a los alumnos

En el caso concreto del paracetamol y el ibuprofeno la norma hace referencia a su venta bajo prescripción médica, en los casos en que se presenten en formatos con una dosificación mayor por comprimido y un número mayor de comprimidos por envase (por su mayor nivel de toxicidad).

No obstante, se ha reabierto el debate sobre la administración de estos medicamentos “ordinarios” en el colegio, ya que el hecho de que sea necesaria la receta médica para su adquisición, eleva las cautelas que los colegios deben tener a la hora de administrar medicamentos, aumentado el riesgo que asumen las profesoras y profesores cuando dan mediación a sus alumnos.

 Un profesor no debería dar medicamentos a sus alumnos.

Hay que partir de una premisa clara: dentro de las funciones de un docente no se encuentra la de administrar medicamentos.

Pero en el día a día de un colegio la realidad es que el profesorado puede verse obligado a administrar medicinas o curar heridas leves a los alumnos.

Hay que distinguir entre la medicación “ordinaria” y la que, por su complejidad en la administración o gravedad de la enfermedad, supera el ámbito de los primeros auxilios.

Está claro, el profesorado no debe administrar los medicamentos del segundo tipo, y debe dejarse esta labor a personal sanitario especializado como puede ser la enfermera escolar.

Temor a la denuncia

En estos casos el temor de una denuncia por una mala administración del medicamento, una reacción alérgica o cualquier situación no prevista está más que fundado y el profesor no está obligado a dar la medicación al alumno.

No obstante, mientras las niñas y niños están el colegio, están al cuidado de sus profesores, por lo que siguiendo el principio vertebrador del deber de actuar con la diligencia de un buen padre de familia, el centro escolar y el profesorado sí pueden verse obligados a administrar ciertos medicamentos, siempre que su administración no requiera cualificación sanitaria (lo pudiera realizar cualquier persona sin titulación).

Dalsy (Ibuprofeno) o Apiretal (Paracetamol)

En el caso de la medicación ordinaria como Dalsy (Ibuprofeno) o Apiretal (Paracetamol), se trataría del suministro de pastillas o jarabes bajo supervisión médica, cuando haya que administrarlas necesariamente durante la jornada escolar o el comedor.

Lo mismo sucedería ante la posibilidad de realizar una desinfección de una herida leve y la colocación de un apósito como una tirita, si no se considera necesario el traslado a un centro hospitalario.

Sin embargo, no hay que olvidar que la administración de medicamentos siempre puede entrañar riesgos que, en última instancia estará asumiendo la profesora o profesor que administra el medicamento.

Por ese motivo, es lógico y aconsejable que la medicación la administre siempre personal sanitario, enfermería escolar, que cuenta con la formación y preparación adecuada para dar las medicinas al alumnado con las máximas garantías.

Algunas claves para reducir el riesgo

Pero si el colegio todavía no cuenta con un Servicio de Salud Escolar, hay una serie de pasos que pueden ayudar a reducir el riesgo que asume el profesor o profesora que da la medicina:

  • Poder acreditar que se trata de un medicamento recetado.
  • Poder acreditar que a juicio del médico puede administrarse por cualquier persona de la que dependa el cuidado del menor.
  • Que los padres o tutores hayan facilitado la receta o indicación médica con el nombre del alumno, detalle del número de dosis, frecuencia en su suministro, etc.
  • Contar con la autorización por escrito del padre/madre o tutores legales indicando los detalles de su suministro, si se tiene algún tipo de alergia, o si existen posibles efectos secundarios.

Enfermera Escolar

Estos pasos, efectivamente, pueden ayudar a reducir el riesgo y están dentro de la recomendaciones de las Consejerías de Educación, pero no dejan de ser una solución de paso, ante las necesidades reales e inmediatas de los alumnos y alumnas en los centros educativos.

Por ese motivo, y estando en juego la salud de los alumnos y la seguridad de los profesores se hace necesaria la presencia de personal sanitario en los colegios, concretamente la presencia de la enfermera escolar, que permite eliminar estas problemáticas y riesgos a la vez que trabaja por la mejora de la calidad de vida y bienestar de los alumnos y de la salud de toda la Comunidad Educativa.